“LA SEMILLA de la ALEGRIA de la Copula carnal”

“LA SEMILLA de la ALEGRIA de la Copula carnal”:
“EL AJONJOLI o SESAMO”

Una leyenda Hindú nos cuenta que una mujer llamada Marudmati, muy devota de Shiva (Dios creador para los hindúes), pedía su bendición y que esta se materialice en un hijo. Sus rezos fueron escuchados por Sri Parvati (energía Femenina), esposa de Shiva, y ella intercede para que se haga realidad esa bendición. Se les dio a elegi r entre tener un hijo muy dotado pero de corta vida en la tierra, o un hijo de poca inteligencia pero de larga vida y es asi como nace Markandeya, varón muy inteligente y ejemplar pero destinado a morir a los 16 años de edad. Este pequeño prodigio creció como el mejor devoto de la pareja divina.

Los dioses Shiva y Sri Parvati, ambos deciden que antes de su muerte saboree el placer de la copula carnal, y es así que piden a “Avalokiteshvara” (la que escucha el llanto de los hombres), para que tenga relaciones sexuales con el destinado a morir, ella, se presenta desnuda y bañado con semillas de “gingilly” (ajonjolí) y de la mano conduce al joven amante al lecho nupcial para que tenga relaciones sexuales con Diosa de la alegría carnal. En plena sesión amatoria se acerca “Yama” (Dios de la muerte y enemigo de Shiva), y lanza un lazo para llevárselo al joven devoto, pero la atadura cayo alrededor del “Lingan Shiva” (pene de Shiva) emergiendo el Dios creador y venciendo así a “Yama”, y desde ese día Markandeya sube al altar de Shiva como la “fuerza viril”. En ese momento nace una costumbre: las mujeres untan su cuerpo con ajonjolí en la noche nupcial para que el acto sea supremo y pueda engendrar un hijo dotado de inteligencia.
Los egipcios molían las semillas para obtener una harina con la cual las mujeres se untaban el cuerpo para despertar el deseo sexual en los varones.

En Babilonia, confiaban en una mezcla de semillas de sésamo y miel para aumentar el deseo sexual y la fertilidad. Los asirios contaban que sus dioses bebieron una copa de aguardiente de sésamo después de crear el mundo y por la influencia de esta bebida empezaron a tener relaciones sexuales para poblar la tierra. Las damas romanas de los primeros siglos lo utilizaban como facilitador de la menstruación.


En la cocina Española del siglo XVI, era de buena costumbre invitar a una doncella un pastel con capas de ajonjolí para empezar la “declaración de amor”. Los romanos molían semillas de sésamo con comino para preparar un pan que lo definían como afrodisíaco.
Rodolfo "Locrito" Tafur....

 

 

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