El chocolate II

 

El chocolate

“cuando los españoles llegaron al Perú, sus naturales les componían un licor con el cacao diluido en agua caliente sazonado con aji, le ponían mashcca (harina) de maíz para aumentar su volumen. Toda esta mezcla daba un aspecto tan tosco y un gusto salvaje que los soldados de España no querían tomarlo…….”(4)

Desde que Cristóbal Colon llevo a Europa el Cacao a inicios del siglo XVI, un ingrediente americano ingresa a la gastronomia mundial convirtiéndose en el rey de la repostería a nivel mundial.

El comerciante florentino Goleoto Cey, en 1544, desde la Venezuela de esa época describe en sus apuntes personales lo siguiente:

"Un árbol que nace silvestre en los bosques, crece muy alto y tiene la corteza sutil y pulida, con pocas ramas y bajo ellas, en el tronco del tallo, echa su fruto, que son ciertas vainas largas como de un palmo, entre verdes y blancas, de grosor como de un buen pepino. Dentro tienen ciertos granillos como garbanzos, pero chatos. La concha de dicha vaina es del grosor de un dedo o más. Cómanse dichas semillas que son un poco amargas, pero de resto buenas y sanas, y dicen que ayudan contra cualquier veneno”

Los Aztecas lo llamaban xiocolat, que significa agua espumosa, otros manifiestan que este (xiocolat) fue el nombre de la bebida que Moctezuma le ofrecio al español Hernan Cortez a razon de confundirlo con la reencarnación del Dios Quetzalcoatl, de este episodio nace el nombre científico de cacao, Theobroma, alimento de Dioses,

Los Aztecas, además de utilizarlo como elemento religioso, le daban el uso de moneda de intercambio y por ello, los españoles le dieron el nombre de “amigdala Pecuniaria”.

La mezcla del cacao con el azúcar se convirtió en el ingrediente perfecto para todo tipo de receta, en el Perú, a la llegada de los españoles el chocolate se tomaba acompañado de vainas de algarrobo, ya que decían que esta forma de beber lisonjea el sentido gustativo. Con la llegada de la canela al Perú, el cacao previamente mezclado con azucar y canela, molido por segunda y tercera vez se le agregaba el agua bien fría y luego a fuego lento y batiendo constantemente preparaban un exquisito chocolate, La mezcla era religiosa, Por cada onza de chocolate, tres de agua. Los que gustaban de olores mas fuertes le añadían esencia de ámbar.

El dicho español “Las cosas claras y el chocolate espeso” se cumplió en toda su extensión en la colonia y posteriormente Republica Peruana. El escritor José Maria Arguedas nos cuenta su estancia en el Cuzco con estas palabras: “ mi padre me llevo a tomar una taza de chocolate, este era tan espeso que la cuchara se podía parar en el centro de la taza” .

El cacao y su transformación en Chocolate, fue conocida por los antiguos peruanos. Pero consumo fue muy limitado en sus inicios ya que el peruano es amante de comer abundantemente y la ingesta del chocolate, sobre todo en las tardes fermenta los alimentos. El cronista Miguel Cabello de Balboa nos relata que las mujeres del norte del Perú hacen uso del cacao a manera de cosmético porque se untaban la piel con la pasta de la almendra del cacao, poniéndole la piel suave y olorosa, sin ninguna huella de arrugas.

Los españoles en época colonial intensificaron el uso del chocolate, ya que les llego a sus oídos que los naturales de América tomaban esta bebida celestial porque aumenta la virilidad, retarda las canas y dilata la vida hasta la decrepitud.

Hoy en día en todo hogar peruano esta presente una taza de chocolate la noche buena, es decir no hay navidad en el Perú, sin una taza de chocolate, lo hacemos para realzar el nombre científico de esta deliciosa bebida americana: Theobroma, alimento de Dioses.

Rodolfo TAFUR Zevallos

Bibliografía de Consulta e Investigación

1.- Balboa, Cabello Miguel, “Miscelaneas Antarticas”

2.-Arguedas Jose Maria. “ Temas Peruanos”, Diario La Prensa , 1965, Octubre

3.-Levedan, Antonio. “Usos y abusos del Chocolate”, Imprenta del Ejercito Español, 1796

4.- Toledo, Francisco de. “Virreyes y Audiencias que han gobernado el Peru”. Ed. Por Imprenta J.E.Del Campo 1867, Biblioteca del Historiador Virgilio Roel

 

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