EL AJO

EL AJO

Los entendidos y estudiosos de la civilización humana dicen que aparece en Irán, fue cultivada por la tribu Caldea o Caldeos y ellos conocieron a nuestro acompañante de la cocina hace mas de cuatro mil años. Aida Paramo, afirma que el ajo ve la luz por primera vez en Turkestán, región del Asia central, y muchos afirman que en Turkestán, fue sepultado cubierto de ajos un hombre muy creyente del Islam de nombre Khoja Ahmad Yasavi, dicen que con solo pedirle un milagro, sobre todo curaciones, esto se daba. Tal vez ahí comienza su fama de medicina hecho bulbo. (s XI)

Fueron los magos y brujos quienes primeros le dieron uso medicinal, sus bondades en esa materia hasta ahora se pregona; que si quita el dolor de cabeza, que si cura la gripe, que si es un antibiótico natural, que es un poderoso anti cancerígeno, que si depurativo sanguíneo, que te protege del embarazo, que si cura el acné, que si tal... y que si también... cual.

Que si ahuyenta a los vampiros y chupasangre, que espanta a las brujas y suegras, para que no te traicionen. Y que además espanta a las serpientes... así que, si vas a ordeñar una cabra, primero frótate las manos con ajo para evitar que la serpiente les muerda y tal vez envenene.

Muchos varones pasados los cuarenta lo mordisquean al natural porque sirve para eso lo que se imaginan…., por el aroma que se nos impregna, debe ser difícil, verdad. Los egipcios lo comían siete días a la semana y cinco raciones al día, cada ración contenía siete dientes de ajos, porque según ellos a modo de antimicrobiano para evitar las infecciones propias de un obrero que se puede cortar y lastimar y no tiene acceso a desinfectarse, o para prevenir el cólera y el tifus, sino que además se empleaba a modo de tónico estimulante. Mejor dicho es una de las siete maravillas del mundo vegetal.

Los Celtas lo llamaban “all”, que significa fuerte, ardiente e incendiario, mientras que el nombre anglosajón fue “garlic”, proviene de los vocablos gar (atravesar), yleac (olla, marmita), que probablemente esté vinculado con el poder de su aroma. Los latinos le dieron el nombre de “ajo, alho, ail, aglio, all, allo”. Cuentan que Alejandro Magno era un adicto a nuestra especie en cuestión y que tumbaba a sus enemigos con la fuerza de su aliento. Atila y Gengis Khan fueron conjuntamente los que extendieron de un modo masivo su uso. No existe otro vegetal sobre el que se haya escrito tanto sobre sus virtudes.

La primera cita medicinal que se conoce data de 4.000 a.C. y pertenece a un herborista de origen chino, los egipcios escribieron el Codex Ebers (1500 a.C) donde ponen innumerables formas de su uso en la medicina, en África es el mejor amigo del hombre porque se utiliza hasta para combatir el Cólera.


“Rodolfo “Locrito” Tafur...

 

 

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