EL PODER DE LA PALABRA EN LOS INCAS y LA NOBLE CAUSA

 

“A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los Mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un Dios especial para las palabras"
Gabriel García Márquez (Congreso de Zacatecas 1997).

Uno de los religiosos Franciscanos que llego a confeccionar un Diccionario Quecha-Español, pero con una mirada indígena y altiplánica es el Reverendo Padre Humberto Mossi, quien llego a Tarija en 1835 y en el año 1848 fue el Párroco Visitador, en su condición de visitador redacta un diccionario quechua-español y una de sus frases introductorias fue: “No existe en el mundo un lenguaje en el cual se pueda manifestar con un solo verbo tantos estados de ánimo, tantos grados de dulcedumbre, o de ternura, o de pasión, o de ira o de desdén. El Quechua adquiere en estos casos la flexibilidad del manantial que se desliza por las praderas desgranando las músicas mas sutiles y reflejando todos los caprichos de la luz”.

Con esta introducción quiero manifestarle la importancia de la “PALABRA” en el mundo andino, y con ello el plato que sellaba esta importancia.

Para el indio peruano, todo es vivo y vivificante. Por lo tanto en el mundo andino todo habla, cada quien tiene algo que decir. La palabra dicha, la palabra comprometida tienen vida. Como todo debe ser armónico en el mundo andino, el lenguaje garantiza la armonía y con ello hace realidad la reciprocidad. El Quechua es un lenguaje para ponernos de acuerdo en un mundo de diversidad en el que todos somos equivalentes en nuestra heterogeneidad. El lenguaje andino (en sus diversas expresiones) es un lenguaje para dialogar, para enseñar, para contar o narrar lo sucedido, no es para explicar ni menos para demostrar, tampoco para mostrar diferencias. Su uso sustenta una conversación horizontal entre diferentes formas de vida, cada una de las cuales vive en muy diversas condiciones. Cada palabra "dice" algo a cada uno de los participantes en el diálogo precisamente porque no tiene unicidad de significado, porque carece de un referente empírico cuantificado que le daría rigidez. Cada palabra, cada frase, por su gran elasticidad, por su extraordinaria plasticidad, es comprendida por cada quien en las condiciones particulares en que ocurre su propia vida. Cada quien recrea lo narrado para comprenderlo en sus propias condiciones. Este es un lenguaje donde el nombre constituye una cualidad inherente a la persona (ya sea hombre, árbol, piedra), es su modo de presentarse: emana de la propia persona.

En cambio, en la cultura occidental moderna, que es fundamentalmente analítica, se realiza esfuerzos para conseguir que cada palabra tenga un significado único que denote la esencia correspondiente. En este caso el significado no emana de la cosa misma sino que es construido racionalmente con arreglo a los fines socialmente dominantes.
Entre las diversas definiciones de “VIVIR” que tenían los Incas podemos citar una llamada “KARIKUY” que significa “Vivir con el corazón”, de esta definición nace el “PICANTE DE CUY”. Como también existía el “KALI KALI”, que significa "estar amarrado a algo" o "vivir para un sueño", la forma de recordar “eso de vivir para algo” es mediante una piedra tomada de un cerro o montaña, la misma que representaba al espíritu de su APU (cerro o montaña sagrada y protector) y que todo indio peruano la llevaban a todo lugar para así tener presente la razón de sus esfuerzos, de esta forma de “definir vida” nace la KALAPHURCA. Todo ser humano, elemento material e inmaterial al tener vida tiene “energía”; esta “vida partiendo de energía” tenia el nombre “HATA” o “ACA”, “AZWA” o “ACCJA” (azwa o chicha* de jora). Solo tenemos que interpretar el grabado de Huamán Poma de Ayala cuando dibuja el mes de Junio o Huacay Cusqui Killa: el sol esta débil y la tierra se enferma, ambos necesitan energía o vida y se le brinda un vaso de Chicha* de Jora.

Lo que hoy nos congrega en torno de nuestra “Lectura del Domingo”, es la definición de vida partiendo de la “experiencia” o “aprender en la vida”. En el mundo andino, el conocimiento o experiencia acumulada en la vida de una persona se define como “energía de vida o experiencia de vida”, a este saber y a la vez saber trasmitir este saber o experiencia lo definen como “KAUSAY PURUY”, esto significa "Caminar por la vida" o “MAMA KAUSAY”, “madre semilla que trasforma la vida”. De lo explicado, se desprende que Kausay es el acto de trasformar la vida de las personas mediante la educación, enseñanza, trasmisión de saberes o de experiencias acumuladas. El Kausay Puruy (enseñar lo aprendido) se genera en la capacidad de integrar y de enseñar comentando las diferentes experiencias tanto espirituales como materiales de todos las personas. Estas “energías o experiencias”, (el acto de enseñar), esta muy relacionado con la vida, su fuerza radica en el constante intercambio de experiencias entre las personas, compartiendo lo conocido, comentando estas experiencias y con ello trasmitiendo a manera de enseñanza lo aprendido en el caminar por la vida (3). El poder personal de cada individuo solo crece en el intercambio y trasmisión constante de conocimiento e información. Su fuerza (energía) personal se revitaliza perennemente. El hombre andino sabe que enseñar o trasmitirlo que sabe lo nutre y, lo desarrolla como una planta, cuya semilla cada uno de nosotros lleva dentro.

El gobernante Inca, nombraba funcionarios de diversas especialidades, los mismos que viajaban a los pueblos conquistados y a manera de enseñar la nueva cultura, explicaban diversos temas. El Antropólogo Cuzqueño José Núñez del Prado nos dice al respecto: "En mi tradición, cuando se encuentran dos sabios (Paqos, Yachiris u Omas), es natural que haya un desafío. Pero lo que se demuestra en este enfrentamiento, no es quien tiene más fuerza física, sino quien tiene la "energía" más fuerte. Cuando uno demuestra que tiene un nivel superior, el "ganador" esta obligado entonces a enseñarle al otro como ganó, debe ofrecerse a enseñarle lo que sabe y como lo aprendió. Este es el sentido que tiene la competición para nosotros”.

Este tipo de “competencia” se hacia a manera de estrategia de enseñar la nueva cultura y lo desarrollaban ante el pueblo. Uno de los sabios explicaba su saber o experiencia (energía o vida), el otro sabio tenia que demostrar su humildad ante el conocimiento escuchando atentamente y comiendo una papa sancochada acompañado de ají, es decir que la forma de trasmitir esta energía o vida es lo que hoy conocemos como “KAUSA”, esta simple pero importante preparación culinaria reflejaba su humildad ante el conocimiento del “contendor” y además expresa el equilibrio del que escucha, ya que el Ají era considerado alimento “Macho” y La Papa alimento “Hembra”. A los asistentes a este “enfrentamiento de energía ( vida o conocimiento)” se les servía un pequeño plato o “putu” con maíz tostado. Todo esto sucedía en la llamada “cancha” que en quechua significa “lugar de obtener la luz o lugar de conocer la luz”. Solo enseñando se crece, solo trasmitiendo saberes o energía se desarrolla, solo entregando se trasciende.

Rodolfo “Locrito” Tafur

Colofón: El 18 de Enero de cada año, Lima la capital del Perú, celebra un aniversario más de su fundación española. En esta fecha se realizan festivales gastronómicos y como es de costumbre siempre esta presente una preparación conocida como “Kausa” o “Causa”. El imaginario popular recoge una anécdota del nacimiento de la Causa o Kausa atribuyéndolo a que las damas de Lima, ante la escasez de recursos económicos en la guerra del Pacifico (otros dicen guerra por la independencia), salieron a vender esta preparación manifestando para la “Causa del Perú”. Muchos afirman que este es el nacimiento del hoy “LA CAUSA” o “KAUSA”. Creo yo, opinión personal, que solo es una bonita anécdota de conversación.

RODOLFO “LOCRITO” TAFUR

Bibliografía y Material de Consulta:

Cieza de León, P. (1533) “Crónica del Perú” ; Lima 1973 BNP
Alva, W y Longhena, M. “Perú Antiguo, Historia de la Culturas Andinas” Ed. “El Comercio” 2009

Diccionario Quecha QHESWA SIMI HAMUT'ANA KURAK SUNTUR

Diccionario Quecha: DICCIONARIO BILINGÜE, Laime Ajacopa, Teofilo

Juk ñiqi p’anqata ñawirispa allinchaq: Plaza Martínez, Pedro.

Consulta: Obras de: Rostworowski, María y Núñez del Prado, José

 

 

 

Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.