La amapola

 

Si mal no recuerdo, fue un viernes 8 de Enero de 1999, cumpleaños de Don Raúl VARGAS Vega, afamado periodista, excelente gourmet y mejor amigo quien en esa fecha cumplía un año mas de vida. Esa mañana se encontraba conduciendo en la radio un delicioso programa gastronómico y recibía muchas llamadas felicitándolo por su cumpleaños y cada llamada le sugería que festejara comiendo un delicioso ceviche peruano (es verano en Perú). Telefónicamente me sume al grupo y recomendé un “pescadito al horno en costra de semillas de amapola”; Ouch!, mi sugerencia no fue bien recibida por un conocido chef y entre broma y broma la critica llego, no era posible que recomendara “semillas de amapola”,

Hace pocos días asistí a una “clase magistral” del chef en cuestión y su plato de presentación era “Salmón horneado en costra de Amapola”; me acerque, lo felicite por la presentación y le recordé la anécdota relatada. Me propuse a escribir sobre las bondades gastronomicas de esta adormidera y con ello, su fascinante historia. Ojala les agrade.

LA AMAPOLA

Un profundo dolor embargaba el corazón de Ceres, diosa de la Tierra, Proserpina, su hija, había sido arrebatada a los infiernos. Su llanto era inconsolable, no podía dormir y descuidaba sus labores en la siembra y las cosechas eran magras. Sommus, Dios del sueño entre los romanos, se compadeció de ella e hizo brotar adormideras alrededor de sus pies; y al probar su jugo narcótico, se apodero de ella una gran somnolencia., cayo al suelo y durmió entre sus flores. Es por ello que se le representa a Ceres con una guirnalda de adormidera entrelazado con cebada, y en su mano las flores de amapola. Para agradar a Ceres y pedirle excelentes cosechas se le ofrecían semillas de amapola para la prosperidad del grano y se creía que aquel campo donde crecía amapola entre los sembrios era símbolo de prosperidad., por lo que se asocio a la fertilidad.

En la India cuentan que Buda se encontraba en una profunda meditación y no deseando dormir se corto los parpados, la sangre cayo al suelo y en ese lugar creció una planta que dio origen a la amapola..

Antiguas creencias italianas cuentan que unos compasivos soldados romanos le acercaron a Jesús en el Gólgota una especie de gasa que contenía una mezcla de vinagre con el jugo de la amapola, Jesús rechazo la opiata y así redimió con dolor los pecados de la humanidad. La amapola siempre esta relacionado con el sueño, el abandono, los griegos representaban a Hypnos, el sueño, a Thanatos, la muerte y a Nyx la noche con ramas de esta planta.

En la cocina, se utilizan sus semillas ya que su uso embarga el plato de un agradable aroma y su sabor es muy parecido a las nueces. El consumo de las semillas es totalmente inofensivo. Los europeos se siglo XVII, utilizaban las semillas para engrandecer el aroma y sabor de los panes. La pastelería austriaca tiene una pasta ligera rellena con miel y semillas de amapola (dicen que el celebre Nietzsche, era adicto a este pastel). El tomar un café con un pastelillo bañado con semillas de amapola es una delicia inolvidable al paladar.

Una antigua plebiscitaria ( italos peruanos, desplazados por los chilenos en la guerra del 1879), me relataba que ellos hacían tallarines (pastas) en mantequilla bañado con semillas de amapola ligeramente tostado.

El celebre Apicius recomendaba comer semillas de amapola mezcladas con miel, Plinio hacia igual recomendación, solo afirmaba que las semillas se deben secar al sol.. en la actualidad, las semillas de amapola han ingresado al vocabulario de los chefs, su uso ya es mas constante y casi siempre lo utilizan con pescados, preferentemente el salmón. Es común observar pescados bañados con semillas de amapola y llevados al horno.

Rodolfo Tafur Zevallos

 

 

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