LA MUJER , LA SEMILLA , LA COCA y LA TIERRA , SON IGUALES

 

Los indios del Perú, cuando definen “RITO”, para ellos no es el conjuro para atraer a “seres del mas allá”, sino la muestra de mayor afecto y cariño. Una de los seres a quien tienen mayor cariño y afecto es la “SEMILLA”, esta semilla luego del rito se trasforma en “MAMA KAUSAY” o “QUEPA MAMA”, (MADRE de la vida). El cariño que se le tiene se centra en los rituales porque ella es la creadora no solo de los hombres y mujeres sino también de las deidades andinas, de las almas y todos los componentes del PACHA (universo) andino. El hombre andino es uno mas de todo el universo, por lo tanto, vivir bien no solo depende de nosotros los hombres, sino también de nuestros difuntos, de nuestra Mama Qocha (mar o laguna) de nuestras piedras, de nuestros Apus (deidad-montaña), de nuestros animales, etc. Esto no es lo único, sino también depende del cariño que se le tiene a cada ser, de conversar con ellos, agradecerles. La conversación, el agradecimiento se muestra con ofrendas de chicha, coca, allinhuayto (clavel), de esta manera se vive mejor, se saca mejores cosechas y la Pachamama (Madre-tierra) no te olvida. Los Apus (Montañas) también necesitan conversación, hay que hablarles por su nombre porque ellos también viven. Al conversar con tu Apu le presentas tu cariño, le dices te traigo esta chichita, esta coquita, este cigarrito, por que se que tu me ayudaras, no me harás daño y me darás mis alimentos. En el mundo andino la crianza de la Chacra (porción de tierra) es un ritual, porque no hay persona, alimento, actividad, animal o fecha que no sea sagrado. Todo es motivo de cariño, de celebración de eterna alegría y agradecimiento, se le quiere a la chacra, al barbecho, a la siembra, al almacenamiento y consumo de los alimentos. Los indios del Perú, vivenciamos todo lo que existe. Por ejemplo cuando se siembra el maíz se florea la chacra y se pone flores a todos los que participan de esta ceremonia, incluyendo a los animales porque hay que alegrar a la MAMAZARA (madre maíz) para que ella florezca, se cantan canciones para alegrar el corazón de todos los asistentes y a través de ellos a todos los seres humanos. A las semillas que sirven para la siembra del maíz se le besa, se le pone sal, coquita suntur (hoja de coca redondita), porque es la madre del maíz. La coquita es para que “chacche” (masticar) y en esta fiesta se ingiere bastante chicha (bebida sagrada de los Incas), esto lo hacen en la creencia que la Mamazara dice mis hijos me están demostrando su cariño y por lo tanto voy a producir mas.

La Semilla , La Mujer , La Tierra y la Coca son iguales, porque tienen el mismo “Hamaza o Nuna” (espíritu), sin ellos, es decir sin espíritu nuestra vida seria sin aliento, sin fe, se apagaría. Por eso en este rito los presentes danzan y cantan con alegría, lo que se realiza abajo también sucede arriba, las deidades danzan, ríen y cantan como sus hijos; es ahí que la semilla se convierte en Mama Kausay a decir de los Quechuas o Ishpalla en lengua Aymara y luego cuando se cosecha las mismas semillas se convierten en nuestros hijos que requieren el arrullo, cariño de sus padres es decir nosotros, por ello a esta manifestación de cariño lo llamamos “RITUAL”.

Todo este ritual se le encarga al Marañi o Maraño (sacerdote-jefe de la fiesta de la semilla), este tiene que visitar a todas las chacras. Este sacerdote en merito a su experiencia y sabiduría toma el espacio del Apu protector y se viste de negro igual que el cielo cuando va a llover y en los dos meses anteriores a mayo, mes de la cosecha en el mundo andino, a la Pachamama se le debe cuidar con mas esmero y cariño ya que esta en los ultimos meses de gestación y en ese momento La Pacha y el Maraño comparten una armonia intensa ya que pronto la madre tierra entregara sus frutos. Los hombres toman el nombre de Macchu (macho o granos) y las mujeres vestidas con sus phullus (mantilla que significa en ese momento nube con lluvia) y expresan su alegría de mil maneras. Las mujeres le hablan, la arrullan y les decir Madre tierra, no nos dejes, danos fuerza porque sin ti no somos nada. En ese instante se cumple la eterna conversación entre las deidades, La naturaleza y los hombres. El maraño o sacerdote facilita esta conversación mediante un ritual llamado “Chillka” donde utiliza lana de alpaca, hoja de coca redonda, sebo de llama, chicha, flores de clavel; todo esto lo entierra en la madre tierra para que fluya su energía y como toda madre conversa con sus hijos porque la chacra en ese momento se convierte en un templo, un ambiente sagrado donde se realiza ceremonias de hondo contenido místico. En este ritual todo la Pacha (universo) esta presente porque una veces el clima manda, otras veces los dioses, los animales, las montañas mandan o como también los hombres pueden mandar. Llegado mayo, aparecen los primeros frutos de la cosecha, el maraño lo entrega a manera de agradecimiento a las Deidades, a la Naturaleza y los hombre, porque todos han participado en esta ceremonia. Todos están contentos se cumplió la armonía entre Deidad, Naturaleza y Hombres.

Rodolfo TAFUR Zevallos

 

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