ENTRE LA LOCURA y LA PASIÓN, LOS FRUTOS de LA PASIÓN

 

"No había para los antiguos peruanos ninguna diferencia entre lo espiritual y lo material: alimentarse, gozar de la cocina o sumirse en el ensueño, era parte de una cadena mágica que tenía el mismo origen y el mismo fin".

Arturo Jiménez Borja

(Médico, escritor, folclorista y etnólogo peruano) 

Dedico este artículo a un gran amigo, excelente Chef, soñador de la verdad, quijote de la franqueza y escudero del desvalido , a Juan Carlos Márquez. Gracias por tu amistad querido "Loco":

Tu amigo Rodolfo 

Fue un viernes 4 de Noviembre de 1532 cuando Francisco Pizarro llego al Perú. El 16 de Noviembre luego de sojuzgar al Gran Atahuallpa, (último Monarca Inca), emprende un viaje al interior de la tierra de los Incas. Los indios del Perú lo recibian con aprecio y entre los regalos que le llevaban a los invasores españoles le entregaron una fruta muy aromática que tenía el nombre de PORO-P`OSQO, se trataba del "Tumbo", su descripción del nombre es "bolsa acida" (los españoles le pusieron por nombre "Asna vieja"). En la tierra (Aguamiro-La Unión-Huanuco-Perú) de mi dilecto amigo Juan Zevallos Cardich lo llaman POROCSA. El nos dice que una porocsa madura es deliciosa, dulce con muy poca acidez y jugosa. 

Al conocer el árbousto de esta fruta y en especial su flor, los ibéricos se sorprendieron y la llamaron "la flor piadosa", ya que a sus ojos, esta, les recordaba los elementos de la "Pasion de Jesuscristo". El color de la flor es rojo muy intenso, de ello se desprende la frase "Rojo Pasion". Así mismo "contemplan" en esta flor, La Cruz , la Corona de espinas, los clavos, etc. De esta descripción, nace su nombre cientifico: Passiflora y comunmente la llaman fruto de la Pasión. 

De la misma familia es el delicioso maracuyá. A este fruto los indios del Perú lo llamban "Purakilla" o hija de la Luna Llena, ya que su similutud es muy cercana a esta fase lunar cuando se encuentra en su plenitud. Los antiguos peruanos le tenian un especial cariño al hoy maracuya ya que esta fruta para ellos era el compañero ideal para sus largas travesías y es por ello que la denominaban "Puriq-Puriq", (compañero del viajero). El más importante cronista indio, Felipe Huaman Poma de Ayala, en su crónica del buen gobierno, describe que el mes de Setiembre tenía como nombre "Coya Raimi Killa", Mes de la Mujer, nos comenta que en ese mes se festejaba la fiesta de KIKUCHICUY o fiesta del paso del estado de niña a mujer, o tambien fiesta de la primera menarkia. Todas las jóvenes que se encontraban en este nivel tenían que rendir adoración a Pucsi Buali, la diosa de la ventura de tener hijos, la representación física de esta Deidad es el GIRASOL y a ella le pedían que cuando se casaran les mande hijos fuertes y sanos, luego saltaban sobre una pequeña fogata a manera de purificacion y al término de este "ejercicio purificador" comían flores de "Tumbo" o “Maracuyá" untados con miel de abeja (mapa mama o madre protectora en la definición inca), todas ellas deberían tener su cabello tejido en dos hermosas trenzas, las mismas que en muchos casos la adornaban con las flores del fruto de las pasión. 

Sus bondades medicinales tanto del "Tumbo" y de la "Purakilla" o "Maracuyá" son muy importantes. El consumo de las hojas, flores y pulpa a manera de refresco son relajantes, a esta bebida los antiguos peruanos lo llamaban "Llaki o Llakhi" que quiere decir "indiferente a las penas". La pulpa ingerida directamente se comporta como un excelente regulador de la presión sanguinea. La presencia del alcaloides llamados etilmaltol, flavonoides y harmol, ayuda a conciliar el sueño y su condición de relajante es muy apreciado. Los antiguos habitantes de Puno consumían la semilla y la cáscara tanto del maracuyá y en especial del tumbo con la finalidad de contrarrestar una afección respiratoria muy comun el día de hoy,: "El asma". Otra fruta de esta misma familia es la Granadilla, los indios la llamaban "Kita Tumpus", esta fruta servía para combatir la temible fiebre terciana. 

El ingreso del Tumbo y el Maracuyá a la cocina del Perú, se realiza por la puerta grande, ya que su aroma, acidez, sabor y textura hacen de estas frutas un elemento indispensable en la mesa del Perú. En ensaladas, refrescos, helados, pasteles, zumos y hasta en el delicioso ceviche se encuentra presente esta fruta compañera del viaje,e hija de Luna LLena.

Rodolfo TAFUR Zevallos 

 

 

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