Pétalos de Flores


En memoria de Ivan Kisic:

Buen amigo adiós te digo,

Que el Dios que amaste despierto,

Hoy que yaces aquí muerto,

Te brinde en el cielo abrigo.

Quizás no pierdo un amigo,

Tal vez ya gane a un aliado

Que este al final a mi lado

Para mostrarme el camino.

 

Quien puede dudar de que las flores estimulan nuestros sentidos. Sensuales a más no poder, es un verdadero deleite para la vista que no puede evitar degustar, acariciar con los ojos algo tan primoroso... Pero es que además, las flores, sus pétalos, pueden resultar también deliciosos al paladar.

El último grito en gastronomía, y considerado por algunos como un toque snob propio de los mejores restaurantes que presentan sus ensaladas o postres salpicados de pétalos multicolores, el uso de flores en la cocina no es sin embargo ninguna novedad. Se emplea desde la antigüedad.

Desde el de agua de rosas o azahar en repostería ... a los sabrosísimos estambres del azafrán: hace siglos que tanto en la cuenca mediterránea como en la cocina andalusí, árabe, inca o hindú no faltan las flores, bien en forma de extracto, bien secas y molidas junto con otras especias para dar sabor. Los Incas tenían al mastuerzo o hayaq willk’u, La flor del Poro Poro o comúnmente llamado Tumbo (la del flor de la pasión), la flor del clavel y podemos seguir nombrando muchas mas. Que cocinero no se ha regocijado cuando Tita prepara las “Codornices en Pétalos de Rosas”, si esa de “Agua como para el Chocolate” de Laura Esquivel.

Carlo Magno, por ejemplo, se moría por las ensaladas de flor de malva. Y en China son habituales las flores de jazmín y loto, en Japón el crisantemo y en Oriente Medio la rosa y la flor del naranjo (azahar).
Las flores aportan matices de frescura y sabores inusuales, y no cabe duda de que sus llamativos colores hacen de un plato algo muy atractivo. Rosas, violetas, lavanda, caléndulas o pensamientos, se han cultivado además de por su belleza, por su aroma y sabor. Y aunque son un deleite tanto para el paladar como para la vista, hay que decir que no sirve cualquier flor para aderezar nuestros platos. Hay que asegurarse de que no han sido tratadas con pesticidas. No sirven por tanto flores de floristería, o similares. Pero podemos cultivarlas nosotros mismos, y manteniéndolas sin consumir 2-3 meses, hasta eliminar todo rastro de insecticida (que no volveremos a aplicar); o comprarlas en lugares específicos que suministren a restaurantes, o incluso en el mismísimo Corte Inglés. Y sobre todo: no hay que olvidar que plantas como la dedalera, el acónito, el floripondio, el chamico y la hiedra son prohibidas y hasta VENENOSAS

La rosa es sin lugar a dudas, el referente dentro de la cocina con flores. Su sabor dulce y olor inconfundible, y sus pétalos fragantes, escarchados con azúcar resultan un manjar exquisito ideal para utilizar en postres, helados, sorbetes, ensaladas con frutas, o en tortilla; o directamente porqué no: para acompañar carnes o pescados Los pensamientos son perfectos en postres y ensaladas. Los pétalos de jazmín, azahar o madreselva son adecuados para acompañar carne o pescado, donde encuentran como guarnición un estilo propio. La flor de calabaza se utiliza con raviolis, sopas y los típicos burritos de la gastronomía mexicana. La violeta, por la intensidad de su perfume es ideal para postres y helados, y mezcla perfecta junto al chocolate, pero además suele emplearse como relleno en tortilla o crepés.

Y también la flor de naranjo (azahar) es ideal para postres y helados. Los pétalos de hibisco mezclan bien con carnes y pescados. Mientras que la lavanda suele emplearse para el conejo, el arroz , el pollo y por supuesto los helados más sabrosos. El diente de león , margaritas , madreselva y girasoles se emplean para ensaladas. Y también la Caléndula se agrega a ensaladas, crêpes o como colorante (sustituyendo al azafrán) en el arroz, sopa, pescado, quesos, tortillas y yogur. Pero ojo: su centro no es comestible.

Para ensaladas, el sabor picante de las capuchinas las convierte en perfectas para los amantes de lo exótico ya que además combina bien con el culantro. Y la flor del geranio va bien con los postres y tartas. Y por último los crisantemos serán muy adecuados en ensaladas o bizcochos, pero es que además mezclan bien con el atún. Las posibilidades son inmensas, la cuestión es animarse y probar. Seguro que es una experiencia ideal para una cena romántica o una celebración especial, Navidad o un cumpleaños, o porqué no : para darse porque sí, y porque también , de cuando en cuando un pequeño placer a los sentidos

...Y a cada flor... su plato...

 

Rodolfo “Locrito” Tafur

Agradecimiento:

Aida Paramo, “La Chaskosita” y E. Romero.

 

 

Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.