UN INGREDIENTE RARO EN LA COCINA PERUANA: EL LLANTO DE CERES SEMILLAS DE AMAPOLA

 

Un profundo dolor embargaba el corazón de Ceres, diosa de la Tierra, Proserpina, su hija, había sido arrebatada a los infiernos. Su llanto era inconsolable, no podía dormir y descuidaba sus labores en la siembra y las cosechas eran magras.

Sommus, Dios del sueño entre los romanos, se compadeció de ella e hizo brotar adormideras alrededor de sus pies; y al probar su jugo narcótico, se apodero de ella una gran somnolencia, cayo al suelo y durmió entre sus flores. Es por ello que se le representa a Ceres con una guirnalda de adormidera entrelazado con cebada y en su mano las flores de amapola.

Para agradar a Ceres y pedirle excelentes cosechas se le ofrecían semillas de amapola y se creía que aquel campo donde crecía amapola entre los sembrios era símbolo de prosperidad por lo que se asocio a la fertilidad.

En la India cuentan que Buda se encontraba en una profunda meditación y no deseando dormir se corto los parpados, la sangre cayo al suelo y en ese lugar creció una planta que dio origen a la amapola..

Antiguas creencias italianas cuentan que unos compasivos soldados romanos le acercaron a Jesús en el Gólgota una especie de gasa que contenía una mezcla de vinagre con el jugo de la amapola, Jesús rechazo la opiata y así redimió con dolor los pecados de la humanidad.

La amapola siempre esta relacionado con el sueño, el abandono, los griegos representaban a Hypnos, el sueño, a Tánatos, la muerte y a Nyx la noche con ramas de esta planta. En la cocina, se utilizan sus semillas, estas aromatizan el plato de un agradable perfume y su sabor es muy parecido a las nueces. El consumo de las semillas es totalmente inofensivo.

Los europeos se siglo XVII, utilizaban las semillas para engrandecer el aroma y sabor de los panes. La pastelería austriaca tiene una pasta ligera rellena con miel y semillas de amapola (dicen que el celebre Nietzsche, era adicto a este pastel).

El tomar un café con un pastelillo bañado con semillas de amapola es una delicia inolvidable al paladar.

Una venerable mujer, hija de una antigua plebiscitaria ( ítala- peruana, desplazados por los chilenos en la guerra del 1879), me relataba que ellos hacían tallarines (pastas) en mantequilla bañado con semillas de amapola ligeramente tostado.

El celebre Apicius recomendaba comer semillas de amapola mezcladas con miel, Plinio hacia igual recomendación, solo afirmaba que las semillas se deben secar al sol. En la actualidad, las semillas de amapola han ingresado al vocabulario de los chefs, su uso ya es mas constante y casi siempre lo utilizan con pescados, preferentemente el salmón. Es común observar pescados bañados con semillas de amapola y llevados al horno.

En la llamada “cocina mágica” tiene una relativa importancia ya que el tomar infusiones de esta semilla, asegura el amor de la pareja. Esta mezcla que les relato es peligrosa: Entre los siglos XI y XII, los caballeros que marchaban a la guerra de las Cruzadas, utilizaban para sus mujeres el cinturón de castidad, y ellas a manera de contrapropuesta le daban de tomar una mezcla de semillas de amapolas con flores de Nenúfar (Nymphaea.sp- llamadas también las Ninfas- o Rosa de Venus), ya que dicha combinación es un anafrodisíaco, o mejor dicho un potente calmante sexual.

Antiguamente se usaba en conventos y seminarios en forma de infusión como antiafrodisíaca. Esta preparación fue creación de un medico árabe del siglo XI llamado Ibn Masawayh, conocido también como “Mesuae”. A esta pócima lo llamaban “Syrupus de Meconio Mesuae”. Actualmente suele usarse en ninfomanías y erectísmo genital.

Los pétalos de amapola eran utilizados como “pronostico de amor”, Para comprobar la sinceridad de los amantes se ponía un pétalo de amapola en la palma de la mano y se golpeaba con la otra; si el pétalo se rompía con un chasquido significaba que el amante era sincero, de lo contrario denotaba infidelidad.

“Con un pétalo de amapola profético descubrí Que has mudado de afecto, pues ningún ruido oí

” Rodolfo “Locrito” TAFUR

Fuente de Investigación y Bibliografía

Rosamond, Richardson. “El Cuerno de la abundancia” Ediciones Salvat,

Mitologia Griega-Latina Quincey,Thomas “Confesiones de un Opiómano Ingles” Tradescant, Jhon.

“Mi vida en el Jardin”. Jardinero de Carlos I de Inglaterra, (1638) Ed Inglesas 1970

 

 

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