LAS SIRENAS DE PUNO y el OLLUCO


Una de las catedrales mas hermosas, que en mi vano entender de arte religioso, es la Catedral de Puno, suelo sentarme frente a ella poder observar su enorme magnificencia. Uno de las sensaciones imposibles de describir es la de recorrer con los ojos cerrados y solo con la yemas de los dedos cada piedra de su hermoso atrio, sensación que se los recomiendo.

La construcción de este templo se inicio en 1669 y se termino en 1757, el alarife (palabra árabe para designara al maestro de obra o arquitecto) Simón de Asto tallo cada piedra, una por uno, el frontis de esta catedral es una muestra de su arte infinito, Simón de Asto labro artísticamente dos sirenas que portaban cada una de ellas su charango. Eduardo Galeano, escritor uruguayo en su obra “Memoria del Fuego II, Las caras y las Mascaras”, escribe lo siguiente: “Aunque las sirenas simbolizan el pecado, el artista no esculpirá monstruos. El artista creara dos hermosa muchachas indias que alegremente tocaran el charango y amaran sin sombra de culpa. Ellas serán las sirenas andinas, Quesintuu y Umantuu, que antiguos tiempos brotaron de las aguas del Lago Titicaca para hacer el amor con el Apu (Dios) Tunupa o Kunupunu Apu Sagrado de los Aymaras del Fuego y del Rayo que a su paso dejo una estela de volcanes”.

Debo suponer que las raíces del artista Simon de Asto eran Aimaras, el como heredero de esa cultura recrea en su obra el mito de las “mujeres-peces”, deidades femeninas llamadas Quesintuu y Umantuu, con quienes kunupunuuuy (una deidad o héroe civilizador de la región del Titicaca e hijo de Pusicacka o el Rayo) que según el jesuita Bertonio (siglo XVII) “pecó” con ellas. Es decir que estas sirenas sedujeron a kunupunuuuy en un acto divino de creación. El cronista Ramos Gavilán describe a estas deidades indicando que eran de una piedra azul vistosa con un rostro humano y el cuerpo como pez, y dice que “a éste adoraban por dios de su laguna”.

Analizando el la historia de “Quesintuu” (una de las sirenas seductoras), podemos decir que esta procede de la raíz quechua “Kesay” o “Kasay”, frio invernal, agua muy fría y la frase “Umantuu” (otra de las sirenas), significa cabeza (líder), dirigente o persona que toma decisiones. Ambos seres míticos de genero femenino son muy reverenciados en la cultura Chipaya, quienes se auto definen como “seres del agua” o “Kass-shoni”. Una de las costumbres en proceso de desaparición de las mujeres Chipayas es tejer sus trenzas con “laurakes”, piezas de metal con siluetas de mujeres con escamas de peces desde la cintura para abajo.

Esta costumbre de tejer sus trenzas con los Laurakes era el acto seguido a la fiesta del Kikuchihuy (menarquia de las jóvenes chipayas) de las jóvenes Chipayas. Los Laurakes o muestra de feminidad es la castellanización del la palabra “rawrake o rawraki”, que significa mujer ardiente o dispuesta a arder, o mujer que tiene fuego, ellas, entre otras cosas estaban encargadas de preparar el “QEWQ’E”. He aquí que ingresamos a lo gastronómico.

Una de las técnicas gastronómicas de lo Incas es someter una raíz, tubérculo, gramínea (maíz), fruta (plátano) a la influencia del agua en movimiento. Luego de algunos meses (puede oscilar desde 3 a 15 o mas) el producto procesado tiene a convertirse en medicina ya que es muy utilizado bajo esta definición, algunos afirman que es penicilina natural, hay que tener en cuenta que la frase quechua para referirse a este producto es TUKUQ, que significa que se cambia o que se convierte (desde la una simple papa a una medicina eficaz) y el sub producto o preparación de Tukuq es el TUKURU o mazamorra, hoy castellanizada como TOCOSH.

El “QEWQ’E es una preparación gastronómica a base de ollucos o papa lisa las mismas que procesa en la técnica del “tocosh”, es decir que a la papa lisa u olluco se le sometía a la acción del agua muy fría. Este proceso duraba aproximadamente 30 a 60 días y la papa lisa u olluco se convertía en una masa de harina con un aroma muy fuerte.

Esta masa se comía acompañada de peces de tamaño mediano del lago Titicaca. Para el jesuita Ludovico Bertonio, quien trabajó en 1612 a orillas del Lago, quesintuu y umatuu significa: “pescado de un jeme”, lo cual refuerza la dimensión acuática fuertemente relacionada con esta palabra.

También se sabe que los pobladores del Lago Titicaca nombraban en lengua aimara como quesintuu y umatuu a dos variedades de pescado típicos del lago Titi-Caca. Además podríamos afirmar que la consistencia del olluco varia desde el 82 al 96% es agua, su nombre quechua era ullkuqolla (manatial de mujer) o sut'uchina (gotas de mujer joven).

Que misterio estimado lector, por lo explicado cuando Ud. saboree un plato de ollucos esta comiendo las lagrimas de las sirenas del lago Titicaca o Quesintuu y Umantuu.

Rodolfo “Locrito” Tafur

 

 

Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.