Crêpe Suzette, nobleza obliga

 

(su historia, según Aida Paramo, La Petit Enfant, para los españoles y para los peruanos, la bella Chaskosa).

Aida Paramo, La bella Chaskosa

Aida Paramo, La bella Chaskosa

 

Las crepes son originarias de la región de Bretaña, al oeste de Francia, en donde se llaman krampouezh; actualmente es un plato consumido a diario en todo el país, especialmente en el Chandeleur o Fiesta de la Candelaria, como parte de la tradición local (habitualmente se sirven acompañados de sidra).

En esta región francesa se distinguen dos platos parecidos: las crêpes elaboradas con trigo candeal y generalmente reservadas a los dulces y las galettes elaboradas con trigo sarraceno o alforfón, en general reservadas a rellenos salados. Éste tipo de trigo oscuro fue traído a Europa de China y a su paso por Europa Oriental dio origen a una comida similar, los blinis.

En Europa central, se llama palačinka (República Checa, Eslovenia, Croacia), palatschinken (Austria) o palacsinta (Hungría), términos todos derivados de la palabra rumana plăcintă.

En la mayoría de las regiones alemanas es pfannkuchen y en neerlandés pannenkoeken (que proviene de unir las palabras ‘sartén’ y ‘torta’).

La crêpe es en Francia no sólo es un postre, sino casi una institución.

La palabra cuyo origen viene del latín crispus (crespo, ondulado) suele estar asociada a todo tipo de tradiciones, juegos y supersticiones populares.

Durante el martes de Carnaval y la fiesta de la Candelaria, es tradicional en Francia festejarlo comiendo aquellas crêpes que han superado la preceptiva prueba de acrobacia.

No en vano, "faire sauter la crêpe" es la expresión popular con la que se denomina al salto en el aire que se le da a la crêpe para darle la vuelta mientras se fríe.

Nota especial: El próximo domingo otra versión según Alexis Gonzales Caceres)

Rodolfo “Locrito” Tafur

 

Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.