El ajo

 El AJO

Se acerca apresuradamente el invierno y con ello aparecen muchas recetas contra la gripe y casi todas ellas tienen en común: AJOS, según nuestras abuelas y sus remedios nos hablan del AJO, que si te ayuda a bajar de peso, que si quita el reúma, que si previene el catarro, que si es un antibiótico natural, que sí parece ser que es un poderoso anticancerígeno, que si depurativo sanguíneo , que si cura el acné, que si tal ... y que si también... cual. Dicen que es efectivo contra la fiebre chikungunya y ahuyenta a las PEPERAS.

Me cuentan que los esclavos que construyeron las Pirámides Egipcias tenían una dieta masiva de ajos. Pues es verdad. Y es que el ajo (Allium sativum) , entre otros de sus muchos beneficios tiene el de ser casi casi un anfetamínico natural ………..no no no ( con perdón) , no, la cosa no es para tanto, pero se le parece mucho.

El ajo es un poderoso y rápido energético fortificante y vigorizante que, aparte de encender el poder mental , también lo hace a nivel físico, eliminando la fatiga y proporcionando una dosis extra de euforia. Hablamos de tomarlo crudo, sí, ya sé ... pero los beneficios son tantos que compensa el no poder besar a la chica de tu sueño... un consejo has de un conejo mordisquear perejil después de ingerirlo también elimina el olor.

Mejor prepárate un pancito al ajo. Les cuento que la gran Pirámide de Giza, una de las Siete maravillas del mundo, la más antigua y mayor de las Pirámides tiene 2.300.00 bloques de piedra cuyo peso medio es de 2 toneladas y otras llegan hasta 60 toneladas, y los libros dicen que la dieta era a full AJO. También es usado a modo de antimicrobiano para evitar las infecciones propias de un obrero que se puede cortar y lastimar y no tiene acceso a desinfectarse, o para prevenir el cólera y el tifus, sino que además se empleaba a modo de tónico estimulante. Y es que esta maravilla de vegetal es de origen asiático, del antiguo Turkestán concretamente, de ahí paso a la India, China, Medio oriente, Europa y luego a nuestro querido continente americano.

Los culpables: Alejandro Magno, Atila, Gengis Khan y Colon, ellos sabían que su mejor propiedad era conservar carne y pescado. Los celtas lo llamaron “ALL” que significa fuerte, ardiente e incendiario y los latinos “ajo, alho, ail, aglio”. La Mitología clásica cuenta que la Diosa y Hechicera Circe convirtió en cerdos a los compañeros de Ulises, este pudo salvarse del hechizo gracias al ajo que había recibido de Hermes.

Su uso en la medicina popular se conoce al menos desde hace 5.000 años. Los sumerios (3.500 a.C.) ya lo utilizaban para combatir parasitosis y evitar epidemias, y el Codex Ebers, un papiro médico egipcio de 1.550 a.C. contiene 800 fórmulas terapéuticas, de las que 22 contienen ajo para el control de cardiopatías, mordeduras, parásitos intestinales y tumores.

En nuestro Perú, no hay aderezo que se precie de tal sin ajo y hasta en el ceviche está presente. Si los Celtas lo llamaban en su lengua: "Fuerte, Incendiario" es porque sabían que en Arequipa existe el mejor ajo del Perú.

Rodolfo"Locrito" Tafur..

 

 

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