LA CHIRIMOYA: “LA REYNA DE LAS FRUTAS”..

 LA CHIRIMOYA: “LA REYNA DE LAS FRUTAS”.. (1° parte)

“Búsquenme donde se detiene el viento, donde haya paz o no exista el tiempo, donde el sol seca las lágrimas de las nubes en la mañana".

León Gieco

El día de hoy quiero contarles sobre fruta, creo que es la más hermosa y deliciosa, que a mi entender: “LA CHIRIMOYA”, creo que no soy el único , porque El franciscano fray Juan de Santa Gertrudis, viajero empedernido relata lo siguiente en 1756: “….la carne de la chirimoya es más blanca que el algodón, blanda como la batata cocida, y muy más dulce que la pera; porque aquello es comer confitura y su dulzor nunca empalaga. No hay en España, ni creo que Dios haya criado fruta igual. Sólo en el paraíso pudo ser y este creo que es el Perú. Esta es la reina de las frutas que en el mundo hasta aquí se han conocido” Para los indios del Perú, quienes lograron domesticarla, era una fruta de consumo de las elites políticas, militares y religiosas.

Para los Incas, la Chirimoya significa “ Cabeza fria” (Chiri, frio y Moyu, cabeza). Los Aymaras, lo llamaban “yuraqyay”. Que significa: blanquearse, aclararse. Los yarowillcas lo llamaban “anasu” que significa concubina, conviviente, querida y los amuesha, grupo indígena amazónico le denomina “anoona” que significa, dulzura de joven.

Cuando los indios tenían dolores de cabeza, soasaban las hojas y se aplican en cataplasmas, sus semillas y las hojas son antiparasitarias y su corteza es antimicrobial. Cubrir las Pachamancas u otras elaboraciones gastronómicas con hojas de chirimoyas, es sumarle un aroma que despierta el apetito en esta preparación. El sincretismo religioso de los africanos fue tan fuerte que la personifican como la Virgen del Carmen.

En Perú, la mayor producción de chirimoyas es el mes de Mayo, en la fiesta de la Virgen del Carmen. Los africanos solían comer chirimoya en el caparazón de caracol, esta costumbre lo hacían muchas veces a escondidas por temor a la represión. Estimado amigo, cuando llegues al Perú, no olvides de comer una CHIRIMOYA, recuerda lo que escribió un cura jesuita: “…., ni creo que Dios haya criado fruta igual. Sólo en el paraíso pudo ser y este creo que es el Perú…”

Rodolfo “Locrito” TAFUR

 

 

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