LA RECOMPENSA DE NAPOLEON


“Si no existiera el Papa habría que crearlo para esta ocasión, como los cónsules romanos creaban un dictador ante situaciones difíciles.”
Napoleon Bonaparte

Mucha gente, yo diría muchísima gente lo conoce como uno de los más grandes estrategas militares de la Historia, pero como lo dijeran los brasileños Herculano-Houzel y Karina Fonseca-Azevedo: “«Más que el descubrimiento del fuego del fuego, lo que realmente nos hizo humanos fue aprender a utilizarlo para cocinar»” pues ni modo que también Napoleón Bonaparte fue amante del arte de la Cocina y antes que perdiera la batalla de Waterloo, y mucho antes de que persiguiera por los pasillos a Josefina y mítico escote; mucho antes de todo aquello... Napoleón se hizo aficionado a las sopas y guisos. Tanto así que el trabajo mas cotidiano de su mayordomo Constant (ver sus Memorias) era proveerle de ropa limpia ya que casi siempre se manchaba con guisos y pucheros. Peculiar, casi tiránico y hasta sacrílego era en la cocina y la mesa. Amaba el cerdo sobre todas las cosas y un dia le pregunto a su cocinero porque no le preparaba “crépinettes de cerdo”?, el cocinero le respondio que era un plato poco fino , a lo que Napoleón enfurecido replicó: "¡Qué me importa! Quiero “crépinettes de cerdo".

Le encantaba las papas y el pollo, los frejoles y las pastas (parecía peruano al comer). Su manjar de dioses era una especie de guiso de papas y verduras acompañados de carne de cordero y la Morcilla a la Richelieu (con compota de manzanas) . Y su vino preferido un Borgoña de primera... ¡mezclado con agua!. Seguro que Cristina Vallarino diría……… ¡Sacrilegio¡ Muchos le atribuyen haber inventado el “Pollo al Marengo” y es celebre su conversación con el General Desaix. Resulta que por lo visto andaban de batalla el 14 de junio de 1800, austriacos y franceses en los alrededores de Marengo (Piamonte italiano), cuando les dieron las tantas de la tarde, apunta de vencer y todavía sin comer . El General Desaix propuso a Napoleón continuar batallando, pero aquel ni corto ni perezoso le soltó un : "Allá usted, yo, por mi parte, me voy a comer". Napoleon le pidió a su cocinero Dunand , que le sirviera su comida y este le contesto que no había ingredientes , como todo militar, nuestro héroe ordeno a sus soldados a buscar por los alrededores cualquier clase de alimento pues estaban a punto de celebrar el canto de victoria entre filas ... así que estos, muy obedientes, regresaron con pollos, ajos, tomates, cebollas, aceite, y huevos , a los que un sagaz Dunand agregaba coñac rebajado con agua. Es así que Napoleón se baja del caballo y abrazo a Dunand y lo felicita dándole nombre al nuevo plato creado.

El ejército napoleónico fue el primero en consumir conservas en el frente de batalla. El invento no era suyo, claro, de Napoleón, me refiero. Pero sí que fue parte fundamental de él y su recompensa. Ofreció la recompensa de 12.000 francos a aquel que inventase un método que mantuviera los alimentos en perfecto estado durante mucho tiempo. Fue el cocinero, confitero Nicholas Appert quien se puso pilas y dio en el ojo de la solicitud del gran Napoleón. Appert fue el inventor de la conserva gracias al calor (en recipientes de cristal herméticamente cerrados), y fue precisamente durante la campaña de Rusia que el cristal fuese sustituido por latas para facilitar así su transporte de forma más eficaz. Algo muy pequeño se le olvido a Appert, no invento el abre latas y no sé cómo lo abrirían en esa época. Pobres bayonetas. Appert murió sin disfrutar de la grandeza de su descubrimiento, ni de sus beneficios, claro. Siempre pasa igual... Porque, para variar el inglés Peter Durand (siempre los ingleses) fue el que lo patento en 1808.

“El mérito de Mahoma es haber fundado una religión prescindiendo del infierno.”

Napoleon Bonaparte

Rodolfo “Locrito” Tafur

 

 

Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.